El mundo sin Michael Robinson y la ‘nueva normalidad’

Daniel Riobóo Buezo

Anoche en la comparecencia de Pedro Sánchez no paramos de escuchar el nuevo mantra de estos tiempos. Desescalada, fases y nueva normalidad. A mi no me gusta esta terminología. Desescalada me parece una palabra inexistente y horrible. Las fases me hacen pensar que estamos en un videojuego dónde a lo mejor somos incapaces de pasar a una nueva pantalla y tenemos que volver a la de inicio. Y la nueva normalidad parece un eufemismo que oculta que el mundo en el que hace dos meses vivíamos quizá ya nunca volverá, o al menos por una buena temporada.

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[Imagen del blog “20 segundos” del periódico 20 minutos]

Sin poder abandonar del todo el confinamiento, nos toca acostumbrarnos a nuevos hábitos y a olvidarnos o desacostumbrarnos de lo que hasta ahora era cotidiano y parte de nuestra vida. Como Michael Robinson. Todos sabíamos que su cáncer era terminal y hace una semana me habían contado que el desenlace era inminente. Supongo que por eso estaba preparado y ayer cuando escuché la noticia no me impactó tanto. O eso creía.

Durante el día actualicé un reportaje sobre su trayectoria en mi blog de deportes y leí varios artículos muy emotivos sobre alguien que, probablemente sin quererlo y sin ser yo del todo consciente, llevaba siendo parte de mi vida casi toda ella. El homenaje de su compañero inseparable de retransmisiones Carlos Martínez me pareció conmovedor. Pero por la noche a menudo nos vienen muchos pensamientos a la cabeza, aquellos que hemos ido acumulando durante el día sin procesar demasiado porque vamos con el piloto automático. Es entonces cuando tratamos de ordenarlos y darles contexto.

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[Paco González, Michael Robinson y José Ramón de la Morena en los comienzos de El Larguero de la Cadena Ser]

Siempre me acuesto escuchando algún programa deportivo de radio. Llevo haciéndolo desde los 13 años ante la incomprensión de algunas parejas. Para intentar justificarlo digo que es una de mis costumbres más arraigadas. Anoche, mientras quienes más le conocían recordaban las anécdotas y los valores de Michael Robinson, pensé que ese genio de la vida y excelente comunicador llevaba formando parte de mi vida 30 años con sus retransmisiones, y programas en radio y televisión. Y me emocioné porque supe que algo ya no volverá a ser lo mismo. Porque él tampoco será ya parte de la nueva normalidad sino que lo fue de la vida que todos estamos dejando atrás a una velocidad de vértigo.

Creo que, aún habiéndolo visto de cerca varias veces, la última hace un año en la zona de prensa del Bernabéu durante el Clásico, nunca llegué a saludarle. Me pasa a menudo. Aunque te apetezca saludar o hablar con alguien a quien admiras o sigues, no quieres molestarle y tu timidez de lo impide. Pero es curioso como hay gente que, sin conocerla personalmente, se vuelve parte de tu vida diaria, de tus rutinas, de tus costumbres. A mi me pasa especialmente con quienes escucho en la radio ya que siempre he sido un oyente tenaz. Cuando se retiran, dejan la radio o directamente fallecen siempre dejan un vacío, más o menos grande pero constante. Mi ejemplo de Michael Robinson seguro que es el mismo que cada uno tiene con alguno de los seres cercanos que se han ido en estos dos meses frenéticos, sea por el virus o no y los escucharan en la radio o fueran parte de sus vidas de alguna forma.

Siempre me acordaré de las anécdotas de Robinson cuando llegó a España, entre su despiste y falta de dominio del idioma le pasaba de todo y sabía contarlo con una gracia insuperable. Como cuando contaba que recibió la oferta para jugar en la liga española y se tiró horas buscando Osasuna en el mapa del norte de España y pensaba que debía ser un sitio pequeñísimo al no poder encontrarlo. O como cuando salió vestido de cazador una noche durante una concentración de pretemporada sin saber interpretar que sus compañeros le decían que esa noche iban a otra caza. O cuando le plantó un beso a un cura en vez de al Cristo que le brindaba en una ofrenda del Osasuna. Era un tipo que sabía reirse de sí mismo como nadie, un genio de la vida que nunca se quedó anclado en su personaje televisivo y acabó buscando historias humanas para acercarnos al deporte y a las personas en sus programas, retratando la vida misma y engrandeciendo al periodismo deportivo.

El mundo con Michael Robinson es todo lo que estamos perdiendo. El hoy, sin él, es ¨la nueva normalidad¨. Todavía no se ha ido del todo y ya echo de menos el mundo que se nos va. Aún no ha llegado la nueva normalidad y la fase 0 de momento no me está gustando nada.

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[Hace apenas dos meses Robinson retransmitió sus últimos partidos con Carlos Martínez y Julio Maldonado]

Para seguir todavía en el mundo de antes, estos días voy a ir recuperando los Informe Robinson pendientes a la espera del que sus compañeros están haciendo sobre él mismo con la entrevista final que les concedió. Aún no he visto el programa del gatillazo del Super Depor en la liga del 94. Me he resistido porque fue un episodio doloroso para ese niño ilusionado que fui aquel año y sé que me va a impactar. Lo haré un día de estos. Como homenaje a Michael Robinson, a mis propios fracasos y al mundo que irremediablemente se nos va.

Ante el confinamiento, deporte retro

Daniel Riobóo Buezo

Los deporadictos estamos viviendo una situación paradójica estas semanas. Por un lado nos hemos quedado chafados sin poder ver la fase decisiva de las temporadas de fútbol y baloncesto y de los demás deportes de equipo, sin los Master 1000 y Roland Garros, sin las Clásicas de primavera y el Giro de Italia, sin la temporada y el mundial indoor de atletismo, sin los mundiales de Fórmula 1 y motociclismo y, de postre, nos vamos a quedar sin la Eurocopa de fútbol y los Juegos Olímpicos. Pero por otra parte, la pandemia y el confinamiento mundial están obligando a las televisiones y canales de deporte a reinventarse y podemos revivir los mejores momentos deportivos de las últimas décadas.

Las hazañas de Perico, vuelven al presente. Fotografía de Ciclismo a Fondo.

El auge del deporte retro

El deporte es una vía de escape para muchos y estos días la necesitamos más que nunca. De ello han tomado buena nota las televisiones. Tanto Teledeporte, como Gol Televisión o los canales temáticos deportivos de Movistar+ están recuperando verdaderas joyas del deporte. Sin ir más lejos, en estas últimas semanas he podido ver eventos que por una razón u otra no pude ver en directo en televisión en su momento.

Uno de los primeros fue la final del mundial de fútbol de Sudáfrica de 2010. No la vi en televisión entonces porque tuve la suerte de vivir el mundial in situ y estuve en el Soccer City.  Lo hice parcialmente unos meses después y alguna otra vez pero nunca entera, he preferido recordar mis sensaciones vividas en el estadio y me resistía a verla hasta el décimo aniversario. Pero cuando la emitieron en Gol TV empecé a verla, aunque la dejé a la mitad y la grabé para esperar a julio y terminar de verla.

Con Gerardo Bernardo, el mayor coleccionista de estadios del mundo, tras la final de 2010.

Estos días también he revivido algunas finales de la Copa del Rey, algunas las viví en el estadio como los Clásicos del 2011 y 2014 en Mestalla. Otras apenas las recordaba como la final de Copa del 91 y otras que me pillaron en edades tempranas. El baloncesto también nos ofrece momentos suculentos con finales de Copa, Euroliga, NBA o las recurrentes hazañas de la selección española. Sin ir más lejos el otro día revisité aquella histórica final de Recopa en la que Drazen Petrovic anotó 62 puntos al Snaidero de Caserta.

Drazen Petrovic anotó 62 puntos en la histórica Recopa del 89 del Real Madrid.

También he podido revivir la final épica de Roland Garros en 1989 en la que una adolescente Arantxa Sánchez derrotó inesperadamente a la entonces invencible Steffi Graf. Me pilló precisamente en una clase de tenis. Nuestro profesor desaparecía y nos dejaba solos cada poco tiempo para ir a escuchar en la radio lo que iba sucediendo. De repente se esfumó durante quince minutos para luego regresar gritando como un loco: “La vicario campeona, la vicario campeona”. Aunque era un niño, es un momento que me quedó grabado.

Estos días también estoy ajustando cuentas con algo que me faltaba. Estoy reviviendo a través de Teledeporte el Tour de 1993, el tercero seguido de Induráin y que es el único que me perdí al completo porque estuve todo el verano aprendiendo inglés en Estados Unidos. Entonces tan sólo me enteraba de lo que pasaba a través de las llamadas de mi padre, que me informaba puntualmente pese a que no es un gran aficionado al ciclismo. Ahora por fin puedo ver como Induráin despachó la amenaza de Tony Rominger con una exhibición más. Y qué decir de los Tours de Pedro Delgado, desde las desgracias recurrentes a sus celebrados hachazos y su paseo militar en 1988, por fin estoy poniendo imágenes nítidas a lo que eran recuerdos parciales y hasta el mismo Perico afirma que las está disfrutando como no había podido hacer hasta ahora.

Y es que recuperar las grandes etapas de ciclismo en la sobremesa ha sido una gran idea por parte de Teledeporte. Para que los aficionados las podamos revivir y por su valor terapeútico para otros, como somnífero infalible.

Confluencia de nostálgicos y jóvenes curiosos

Recuperar estos grandes momentos del deporte tiene dos destinatarios claros. Por un lado los nostálgicos estamos encantados recuperando nuestras memorias deportivas y viendo desde otra perspectiva lo que en su momento nos emocionó o nos decepcionó tanto. Desde hace unos años ya teníamos esa posibilidad gracias a los maravillosos documentales de Conexión Vintage de Paco Grande en Teledeporte o del curioso y recomendable blog “¿Qué fue de?” de Eduardo Casado sobre deportistas olvidados en 20 minutos.

Conexión Vintage lleva ocho años recuperando el mejor deporte con documentales.

Por otra parte, las generaciones más jóvenes están descubriendo aquellas gestas y poniendo caras e imágenes a las batallitas deportivas de padres y abuelos. Es una buena forma de que las familias puedan compartir juntos emociones deportivas, algo que reafirma los vínculos.

Además, estos refritos televisivos tienen un valor incalculable para nuestro archivo. Yo me estoy dedicando a grabar bastantes. He tenido que hacer sitio en mi disco duro para tener espacio. Cuando todo esto pase espero poder invitar un día a casa a amigos deporadictos para revivir algunos de esos momentos juntos.

Sin Juegos de Tokio en 2020 pero con aperitivo para 2021

Como todos sabemos, los Juegos de Tokio al final también han tenido que aplazarse hasta 2021. Serán una paradoja porque Tokio 2o20 tendrá lugar en 2021 pero seguirán siendo los de 2020, sin duda serán unos Juegos para la historia.

Fotografía Olympic.org

Así las cadenas tienen que hacer frente a la pérdida de ingresos por no poder retransmitirlos y a la vez motivarnos para el año que viene. La solución: recuperar los grandes momentos de las últimas ediciones. Así, la NBC va a recuperar en EEUU desde el lunes 13 los mejores momentos de Beijing 2008, Londres 2012 y Rio 2016. En España seguro que TVE, la propietaria de los derechos, también recuperará pronto el olimpismo vintage en Teledeporte, tan sólo hay que estar atentos a su programación. No sé vosotros, pero yo creo que ya tengo plan para las tardes de agosto.

Todos esperamos que el deporte pueda reanudarse cuanto antes, aunque sea a puerta cerrada. Así, podremos disfrutar de los finales de liga y competiciones europeas o del Tour de Francia. Esa reanudación supondrá un chute de optimismo para todos y una muestra de que finalmente el mundo comienza a vencer a la pandemia. Mientras tanto, seguiremos disfrutando del deporte retro. Preparad las palomitas y las emociones.

*El artículo también ha sido publicado en Deporadictos, mi blog de deportes.

Deportistas solidarios

Daniel Riobóo Buezo

A menudo los deportistas son acusados de vivir en una burbuja y de no estar al tanto de los problemas y la realidad de la sociedad en la que viven. Criticar siempre es más fácil que construir y, aunque habrá alguno que pueda vivir en su torre de marfil, durante estos días muchos deportistas están movilizándose para ayudar a los sistemas sanitarios y a los colectivos más vulnerables, bien sea creando plataformas de ayudas, impulsando campañas, cosiendo mascarillas o mediante donaciones directas (públicas o de forma anónima), compartiendo consejos o animando a sus seguidores durante el confinamiento. Cualquier gesto suma.

La semana pasada vimos las primeras iniciativas y esta ha habido un verdadero aluvión. En Deporadictos hemos recogido algunas porque hay muchísimas, en España y en todo el mundo. Hay quienes impulsan campañas, como la de la Cruz Roja por Rafa Nadal y Pau Gasol y que ha implicado a numerosos deportistas, quienes cosen personalmente mascarillas como el regatista Iker Martínez o quienes destinan su tecnología para fabricar respiradores como las escuderias de Fórmula 1

Estos son solo algunos de los gestos públicos que hemos conocido hasta ahora y seguro que en las próximas horas y días se multiplican. Y es que el deporte está parado pero no se para. Este tipo de crisis sacan lo mejor del ser humano y, por supuesto, los deportistas no son una excepción.

NadalyGasol

[Rafa Nadal y Pau Gasol no pueden competir ahora pero, al igual que otros deportistas, están impulsando campañas e iniciativas para luchar contra el COVID-19]