Las Salinas de Añana, el tesoro recuperado de Álava

Las Salinas de Añana, en el Valle del Salado de Álava, conforman uno de los paisajes más sorprendentes del País Vasco y un enclave todavía relativamente desconocido para el turismo.

El Paisaje Cultural del Valle Salado es un destino por descubir

El Paisaje Cultural del Valle Salado es un destino por descubir

Texto:DANIEL RIOBÓO (@DANIRIOBOO)

Constituyen un fenómeno único en el mundo ya que, desde hace 6500 años, han producido sal en un proceso que prácticamente no ha variado desde los romanos. Pero en su larga historia también hay un periodo de decadencia que, en los últimos años, con la puesta en marcha de un proyecto de recuperación, le ha permitido vivir una segunda oportunidad.

El Valle del Salado, a tan sólo 30 kilómetros al oeste de Vitoria, nos permite contemplar unpaisaje único que parece sacado de otro tiempo y que en verano, con sus terrazas blanquecinas que cuelgan de las laderas, recuerda a otras latitudes. Se trata de un valle salino milenario y resiliente, que ha sabido sobrevivir a los cambios socioeconómicos, políticos e históricos adaptando la superficie de las eras que lo forman a lo que el mercado demandaba (así, fue fábrica de sal durante 6500 años y ahora se reinventa como referente de calidad en la producción de sal y como centro turístico y experiencial).

UNA HISTORIA DE PRODUCCIÓN DE SAL

La historia de las Salinas de Añana comienza hace 6500 años. Gracias a las excavaciones arqueológicas y a los restos de cenizas hallados, se ha conocido cómo se producía la sal en la prehistoria (el agua salada se dejaba en vasijas de cerámica y, tras ser calentada a fuego vivo, producía bloques de sal más fáciles de transportar a otras poblaciones para su venta). Desde el Neolítico y durante más de 4500 años se utilizó el fuego, hasta la llegada de los romanos en el siglo II A.C., cuando construyeron la salina prácticamente tal y como la conocemos hoy.

En el siglo V se deshace el asentamiento romano y la población se traslada a vivir al actual Valle del Salado donde paulatinamente se agrupó según hábitos feudales y eclesiásticos en pequeñas aldeas en las que todos querían controlar la producción. Bajo el reinado deAlfonso I El Batallador, rey de Aragón y Navarra, se construyó una muralla alrededor de las dos poblaciones del valle, y se le otorgó el título de villa en 1114, la primera del País Vasco. Entonces también se creó la comunidad de caballeros y herederos de las Reales Salinas de Añana que aún sigue vigente (si bien a finales del siglo XX los antiguos propietarios cedieron la propiedad de la salina a la Fundación que hoy las gestiona aunque siguen manteniendo acciones).

Pueblo de Añana

Pueblo de Añana

EL PAULATINO OCASO DE AÑANA

A lo largo del tiempo, Añana también se vio afectada por numerosas guerras y revueltas y, en época de Felipe II, se decretó el Estanco de la sal en Castilla por el que se llegó a un acuerdo de producción con los salineros para uniformar el precio de la sal y recaudar impuestos para la corona. Además se enviaron ingenieros que construyeron gran parte de lo que es la instalación actual.

Posteriormente, los arquitectos del siglo XIX perjudicaron la sostenibilidad del lugar al apostar por materiales más duros para las eras como la piedra y el canto rodado. De esa manera conseguían una sal mucho más blanca pero con el pernicioso efecto secundario de ir sobrecargando el terreno con materiales más pesados. Además, a finales de siglo, el mercado de la sal se liberaliza (el Estanco termina en 1870) y con la industrialización y los nuevos sistemas de transporte el precio de la sal cayó abandonándose poco a poco la producción.

Para hacerse una idea del rápido ocaso del Valle, en los años 60 del siglo XX vivían cerca de mil personas y había cerca de 5 mil plataformas de producción; en el año 2000 tan sólo quedaba un salinero con una granja de 40 eras. Así, en tan sólo 40 años estuvo a punto de desaparecer una producción milenaria y es ahí cuando se alcanza el punto de inflexión con la revitalización del proyecto.

Así es el paisaje salado de Álava

Así es el paisaje salado de Álava

EL NUEVO PROYECTO DE LAS SALINAS DE AÑANA

A comienzos del presente siglo es cuando se toma conciencia de la necesidad de transformar el territorio deteriorado y poner en valor la producción artesanal de sales de calidad. La nueva gestión está reconstruyendo un paisaje milenario que ya está recuperando el segundo tercio del total de eras productivas del Valle del Salado. El proyecto ya ha cumplido 16 años y ha recibido el premio Europa Nostra, el mayorgalardón de conservación de patrimonio a nivel europeo y en 2014 fue candidato a Patrimonio Mundial de la Unesco, además de estar consideradas como monumento histórico.

Las salinas tienen en la actualidad una extensión de 6km de largo por 3 de ancho en un valle de 120.000 m2 íntegramente dedicados a la producción salinera, en su momento de mayor apogeo. De la parte alta de la instalación brotan manantiales naturales de agua salada de los que parten tres canales principales y una red de subcanales desde los que la sal llega a toda la instalación y que en verano, con sol y buen tiempo, permiten producir la sal.

LA FORMACIÓN MILENARIA DE LAS SALINAS

En las Salinas de Añana sólo se produce sal de forma artesanal durante los meses de primavera y verano, aproximadamente del 1 de mayo al 15 de septiembre, cuando las altas temperaturas permiten la evaporación natural, al contrario que en las grandes fábricas industriales que producen sal durante todo el año.

A lo largo del valle existen numerosos conductos o canales, llamados “rollos”, que reparten la salmuera desde los manantiales donde brota naturalmente con una concentración siete veces superior a la del agua del mar, y que se ha ido formando naturalmente a lo largo de millones de años al entrar agua de mar e ir creando un sedimento de sal bajo la tierra. Este es presionado por materiales más duros de los estratos superiores para hacer que la sal suba a la superficie como si de una burbuja se tratase acompañada de los materiales que va encontrando a su paso (arcilla, rocas calizas, etc.).

Las temperaturas muy altas no son adecuadas, lo idóneo es tener de 23 a 28 grados de temperatura con el viento norte que trae la humedad necesaria para la recogida de sal. Todos los salineros producen a la vez en verano, en un sistema semejante a los regadíos donde cada salinero tenía adjudicado su turno de agua salada para la producción de sal. El material estrella de la salina es la greda, la arcilla producida de forma natural y que, llegado el turno, se retira para que el agua fluya en su propiedad y cuando este termina, se vuelve a poner para pasar el turno al siguiente salinero. Las disputas no eran por ver quién producía más o menos sal sino por el derecho al tesoro más preciado, la salmuera o agua salada por lo que había picaresca y se podían hacer agujeros en la arcilla para que siguiera llenándose el depósito.

Los diferentes tipos de sal de Añana

Los diferentes tipos de sal de Añana

Alamy

NUEVA SAL DE CALIDAD

El mercado de las sales cada vez está más en auge ofreciendo una mayor variedad de colores y sabores. Con el uso de los nuevos materiales ha cambiado de color obteniéndose una sal blanquísima y brillante sin ningún tratamiento.

Desde el inicio de la recuperación del proyecto se tuvo claro que Añana no volvería a ser la fábrica que fue sino que se debía primar la producción de sal de calidad sobre la cantidad. Así, en los últimos años se ha logrado producir una sal gourmet utilizada por grandes cocineros como Dani García, Martín Berasategui, Andoni Aduriz o Joan Roca.

Son un total de diez chefs con 26 estrellas Michelin los embajadores de la sal de Añana, que la utilizan en sus restaurantes avalando su calidad: ésta no sala en exceso, y utilizando mucha menos cantidad consigue potenciar e intensificar los sabores de los alimentos por la riqueza en minerales y oligoelementos de una sal con 200 millones de años de sedimentación.

CUATRO TIPOS DE SAL

En las salinas de Añana se consiguen cuatro productos: la sal mineral, la flor de sal, la sal líquida y el chuzo o estalactita de sal.

La sal mineral se utiliza más para cocer y hacer guisos; mientras, la flor o escama de salse aplica directamente sobre el producto ya cocinado y además es visualmente más atractiva. La sal líquida contiene la misma salmuera que brota de los manantiales y se utiliza para aliñar ensaladas y para productos cocinados al horno, plancha y parrilla (se rocía sobre el alimento cristalizando formándose una película de sal). Por último, el chuzo de sal ha pasado de ser un producto ignorado y al que históricamente no se le daba ningún valor a convertirse, tras distintos estudios y catas de sal, en el producto más exclusivo y gourmet ya que la sal que se obtiene de ellos es muy fina y muy potenciadora del sabor. Recientemente se ha lanzado al mercado con un precio de 600 euros el kilo.

Además, desde 2012 se ha creado una colección de diez sabores surgidos por la necesidad y la gran demanda en el mercado. Así, la sal de Añana se ha fusionado con diferentes sabores de la dieta mediterránea y otros más exóticos como la aceituna, cayena, finas hierbas, sal de de vino, de curry o de pimienta negra.

EL PROYECTO CULTURAL

El otro proyecto de las Salinas de Añana es el cultural, para la divulgación, el aprendizaje y la investigación de nuevas aplicaciones de la sal. Actualmente, prácticamente la mitad de la salina está recuperada y además se han creado zonas de ocio, disfrute y turismo y una tienda en donde pueden adquirirse los distintos tipos de sal.

En mayo se inaugura la cosecha con un cocinero de renombre;  en septiembre se celebra la fiesta de fin de cosecha (el entroje) e incluso se disputa un maratón de montaña que termina en el Valle del Salado. Mientras, en verano, el periodo visualmente más atractivo, podrás aprender a producir sal; además también hay un graderío en donde se realizan eventos. El día más importante es el 10 de julio, San Cristóbal, cuando cerca de cien personas del pueblo representan una recreación histórica. Además en la instalación existe un pequeño SPA al aire libre donde se pueden introducir piernas y brazos para disfrutar de los beneficios relajantes de un agua hasta siete veces más salada que la del mar.

La visita a las salinas se completa con una cata en su centro de interpretación en donde podemos poner a prueba nuestros sentidos. No sólo el gusto sino también la vista, el olfato y el tacto ya que en la misma se proponen varios juegos para intentar distinguir sabores, texturas, olores y colores y que sirve para redondear una visita tan sorprendente y atractiva como instructiva.

*Para visitar las Salinas de Añana hay que hacerlo a través de alguna de las visitas guiadas (muy completas) que ofrece la fundación, previa reserva a través de su página web o por teléfono llamando al +34 945 351 111 o a través del mail reservas@vallesalado.com

La forma de producir sal, totalmente tradicional

La forma de producir sal, totalmente tradicional

Juan Sin Miedo, el deporte extremo como forma de vida

Se hace llamar Juan Sin Miedo porque su lema es que el miedo es su gran aliado. Su nombre real es Juan Menéndez Granados, un deportista extremo asturiano de 32 años que lleva desde 2003 afrontando retos de dificultad creciente en los entornos más remotos e inhóspitos del planeta. A diferencia de otros exploradores, Juan los recorre en bicicleta y sin asistencia técnica.En sus aventuras mezcla su pasión por recorrer los países de forma extrema con su apetito por la descarga de adrenalina y su ambición por superarse constantemente.

Un deportista extremo no nace sino que se hace. Siempre hay una experiencia que despierta la curiosidad y un momento concreto que prende la mecha y crea un fuego interno que será imposible apagar. En el caso de Juan la curiosidad surgió pronto, “cuando a los 16 años hice el Camino de Santiago”, para ir alimentándose poco a poco. “Los objetivos se fueron sucediendo, pasando de viajes en bicicleta a expediciones de más dificultad”, manifestándose definitivamente recién estrenados los 20. “El momento clave fue la travesía a los Pirineos. Ahí me di cuenta de que tenía mucho recorrido como deportista y de que tenía mucho mundo por pedalear”.

Y es que, desde entonces, las expediciones son parte inseparable de su existencia. “Las expediciones son un estilo de vida. Es diferente y muy sacrificado, supone renunciar a muchas cosas“. Porque, sin duda, su elección es muy arriesgada, un órdago en cada nuevo reto y como forma de ganarse la vida. “No siempre es fácil, a pesar de que estoy persiguiendo el sueño de hacer y dedicarme a lo que más me gusta”.

Juan Sin Miedo, el deporte extremo como forma de vida

Juan durante una de sus expediciones

D.R.

Juan Sin Miedo es un cuento de los hermanos Grimm, en el que el valiente y nunca temeroso Juan salió de casa dispuesto a vivir una aventura que le hiciera por fin experimentar el miedo. (Spoiler: finalmente consiguió sentirlo de la forma más inesperada, con una jarra de agua fría que su mujer vertió sobre él mientas dormía). En el caso de Juan Menéndez, su relación con el sentimiento “es muy especial. Pese a mi apodo, no significa que no tenga miedo sino todo lo contrario”. Sin embargo, cuando lo experimenta, deja de ser su enemigo para convertirse en su compañero. “Me ayuda a tomar decisiones, a mantenerme con vida. Hay situaciones que te llevan al límite, necesitas estar concentrado y decidir y actuar correctamente para sobrevivir. En ocasiones, el miedo es mi aliado”.

Este particular aliado ha ayudado a Juan a superar cada año sus propios límites. Comenzó en 2003 con la Transpirenaica y, desde entonces, ha recorrido en bici Escocia, el Atlas marroquí, ha atravesado la selva del Amazonas por la Transmazónica, los Urales, Australia en diagonal, el lago Baikal helado, la isla de Groenlandia o el desierto de Atacama. Además,ha sido el único ser humano hasta ahora capaz de llegar al Polo Sur en bicicleta y sin asistencia en una travesía que duró 46 días soportando temperaturas extremas. Quizá su gran hazaña hasta el momento.

Juan Sin Miedo, el deporte extremo como forma de vida

“La soledad es una compañera difícil. Hay que saber entenderla y lidiar con ella”

D.R.

Entre los momentos más difíciles de su periplo aventurero, Juan sitúa “las deshidrataciones en Australia, el no poder avanzar por el viento a más de 5.000 kilómetros en los Andes o el pasar los últimos cuatro días en la Antártida sobreviviendo con una mezcla bebible de chocolate y aceite”. Unas experiencias que le han cambiado y transformado. “Te hacen formarte como persona apoyándote en valores nobles y haciendo que aprecies más la vida y disfrutes más cada instante”.

Para poder afrontar y financiar sus expediciones, Juan debe trabajar duramente durante los meses previos a sus retos y así pasa los veranos trabajando en Noruega largas jornadas a la espera de poder conseguir más patrocinadores. “Es más difícil conseguir la financiación para mis expediciones, que pedalear al Polo Sur… Parece una broma, pero va muy en serio”. Se trata de otro tipo de esfuerzo, que a Juan le resulta especialmente duro. “Es lo más difícil, lo que más cuesta, lo más agotador. Se ha progresado, pero en España nos sigue costando apostar por este tipo de cosas, no hay suficiente cultura de exploración”.

Juan Sin Miedo, el deporte extremo como forma de vida

Juan trabaja en Noruega para financiar sus expediciones

D.R.

Tras conseguir ahorrar llegan la preparación y los entrenamientos enfocados a reproducir el entorno y las situaciones con las que se encontrará en cada uno de los destinos. “Son muy intensos, con muchas incertidumbres, cargados de ilusión por explorar y descubrir sitios fascinantes. Además, hay una gran carga de organización logística. Son muchos los pequeños detalles que pueden echar por tierra meses de trabajo, y en los que no puedes fallar”.

Estos entrenamientos los alterna en los meses previos al reto con su otra faceta, la de conferenciante para transmitir sus experiencias. “Siento verdadera vocación por transmitir cómo me enfrento a mis miedos, cómo los supero y cómo logro objetivos a priori casi imposibles. La incertidumbre, la adversidad, los imprevistos, la planificación previa, la toma de decisiones, el liderazgo, la confianza…” Estas capacidades y aptitudes son aplicables para todos nosotros, en nuestra vida diaria y profesional, algo que Juan quiere compartir. “Espero poder ayudar a mucha gente con mis conferencias motivacionales e inspirarles a perseguir sus sueños”.

Juan Sin Miedo, el deporte extremo como forma de vida

“En ocasiones, el miedo es mi aliado”

D.R.

Una vez listo para lanzarse a la aventura, Juan se enfrenta a rutas de más de un mes y, en ocasiones, de varios meses de travesía en solitario, algo para lo que hay que estar muy preparado mentalmente. “La soledad es una compañera difícil. Hay que saber entenderla y lidiar con ella. Hay veces que te encuentras mal y estar en solitario en un entorno tan extremo no ayuda. Es cuando tienes que sacar lo mejor de ti mismo.”

Esa soledad y esfuerzo en solitario tienen su recompensa con la llegada al final de cada expedición. “El conseguir lo aparentemente imposible es algo inolvidable, indescriptible”. ¿Y sus primeros pensamientos al lograrlo? “Te acuerdas de esos momentos en los que no podías más y seguías adelante, y de esas personas que te han apoyado siempre, incluso en los momentos más complicados. También en toda esa gente que me deja mensajes de ánimo y que me sigue por las redes sociales”.

Precisamente a través de las redes sociales, Juan Menéndez dará a conocer dentro de poco su próximo reto, que aún no quiere desvelar. Para conocerlo, podemos seguirle enFacebook, Twitter e Instagram y a través de su propia página web. “Tengo un gran proyecto para este 2017. En breve lo haré público en mis redes sociales, y la gente podrá seguir el día a día”. Habrá que estar atentos, porque hazañas como las de Juan son las que mejor prueban cómo viajar y afrontar retos nos hacen crecer.

Juan Sin Miedo, el deporte extremo como forma de vida

“Pese a mi apodo, no significa que no tenga miedo sino todo lo contrario”

D.R.

El artículo original publicado en la edición digital de la revista Traveler.

Ahora es el momento de visitar Albania

UNA RICA HISTORIA

La historia de Albania es milenaria y, a la vez, sigue muy viva ya que el conflicto de Kosovo aún continúa latente. El Museo Nacional de Historia de Tirana, cuya fachada cubre un fantástico mosaico, relata cronológicamente el dominio de ilirios, griegos, romanos, bizantinos, fascistas, comunistas… Su colección comprende muchos de los tesoros arqueológicos del país y es una magnífica introducción a la sufrida pero rica historia albanesa que nada tiene que envidiar a la de muchas otras naciones europeas.

El pequeño país balcánico también se caracteriza por la pacífica convivencia de cuatro religiones. En Albania, un estado constitucionalmente laico que permite todas las creencias, conviven sin problemas ni tensiones una doctrina islámica tolerante por influencia del imperio bizantino, la católica, la ortodoxa por influencia de Grecia y labektasí, una corriente que mezcla elementos del islam sufí, el cristianismo y el judaísmo. Todas las religiones se profesan discretamente en una armonía que nos sorprenderá, más allá de lo que hayamos podido leer que ocurre en otros países de la zona.

Museo Nacional de Historia de Tirana

Museo Nacional de Historia de Tirana

Alamy Stock Photo

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Actualmente Albania cuenta con dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ambos de carácter cultural. El primero es Butrinto, una ciudad al sur del país, cerca de la frontera con Grecia y que fue sucesivamente colonizada por griegos, romanos, bizantinos y venecianos y que, tras ser abandonada en la Edad Media, es hoy un sitio arqueológico de primer nivel con ruinas representativas de las distintas ocupaciones.

Los cascos históricos de Berat y Gjirokastra también son Patrimonio de la Humanidad y una visita obligada. Situada en el sur del país, en el valle del río Drinos, la histórica Gjirokastra es uno de los pocos ejemplos de ciudad otomana en buen estado de conservación. Estructurada en torno a su ciudadela del siglo XII, sus casas turcas (kulles) conviven con otros palacetes posteriores típicamente balcánicos. Una mezquita, varias iglesias, su imponente castillo y el inquietante túnel de la Guerra Fría desconocido por los albaneses hasta 1990 completan la visita a una ciudad encantadora.

Mientras, Berat, a tan sólo hora y media de Tirana, está considerada la urbe más antigua de Albania, ya que data del siglo VI A.C. Atravesada por el río Osum y conocida como “la ciudad de las mil ventanas” tiene hasta tres cascos antiguos: el musulmán Mangalem, Gorica y Kalaja, dentro de la fortaleza medieval situada en la colina más alta de la ciudad.

Shköder

Shköder

Alamy

RESTOS ARQUEOLÓGICOS, CASTILLOS MEDIEVALES Y VESTIGIOS COMUNISTAS

Albania es un país con numerosos parques arqueológicos y castillos fruto de las distintas civilizaciones invasoras. Entre los primeros destacan el de Apolonia y el anfiteatro romano de Durrës, ambos a poco más de una hora por carretera de Tirana. Entre los castillos, destaca el de Rozafa, que ofrece impresionantes vistas de la norteña ciudad deShköder, rodeada por el lago del mismo nombre, el más grande de los Balcanes, mientras el de Gjirokastra es uno de los mayores castillos de los Balcanes y es célebre por haber sido utilizado como prisión para los disidentes del régimen comunista. Sus vistas sobre el valle del río Drinos son fantásticas y un caza norteamericano abatido en la segunda Guerra Mundial añade un elemento curioso a su visita.

Los búnkeres están en todas partes

Los búnkeres están en todas partes

Alamy

Los vestigios comunistas del régimen de Enver Hoxha son parte inevitable del paisaje albanés. Y es que Albania fue durante muchos años, junto a Corea de Norte, una de las dictaduras comunistas más brutales del mundo, una nación aislada donde prácticamente era imposible salir para los albaneses y entrar para los extranjeros. El resto del planeta solo conocía “su verdad” a través de Radio Tirana, su emisora panfletaria. Hoy en día quedan aún muchas huellas de ese pasado oscuro. Entre ellos, cerca de doscientos mil búnkeres fruto de la psicosis de su tiránico dictador ante cualquier posible invasión exterior y que nos encontraremos continuamente como parte del paisaje así como numerosos edificios de aire comunista y algunos inquietantes túneles construidos durante la guerra fría.

Valle del Valbona

Valle del Valbona

Alamy

NATURALEZA Y PLAYAS PURAS

La orografía de Albania, con un tamaño similar al de Cataluña, es fundamentalmente montañosa, hasta un 70% del territorio está ocupado por cordilleras, sierras y montescon una altitud media cercana a los mil metros. Entre los mejores destinos de naturaleza figuran los valles de Thethi y Valbona en el norte, de difícil acceso pero merecida recompensa, y sus ríos y lagos alrededor de los cuales se está empezando a desarrollar una incipiente industria de turismo activo. Entre ellos destacan el lago Shköder, compartido con Montenegro y el de Ohrid, un paraje espectacular que comparte frontera con Macedonia.

Valle de Thethi

Valle de Thethi

Alamy

La “Riviera” albanesa es otro de los grandes atractivos del país. La costa de Albania comprende 360 kilómetros repartidos entre dos mares. Si bien el norte, desde la frontera con Montenegro hasta la bahía de Vlorë, está bañado por el Adriático y reúne enclaves dignos de mención, están más masificados y contaminados por lo que la verdadera joya de la costa albanesa es su costa sur, la del mar Jónico, entre Vlorë y Grecia, conocida como la Riviera albanesa. A pesar de ser más accidentada, entre sus acantilados se esconden preciosas calas y playas incontaminadas como Jal, Borsch y Bunec que aún son casi un secreto.

La Riviera Albanesa, en el mar Jónico

La Riviera Albanesa, en el mar Jónico

Alamy

GASTRONOMÍA DELICIOSA Y RICO FOLCLORE

Albania ofrece una gastronomía de primera división debido a la influencia de distintas civilizaciones y conquistadores. La fusión natural y la variedad caracterizan una cocina que mezcla influencias turcas, griegas, balcánicas e italianas. Las materias primas, de tierra y mar, son frescas y de gran calidad y junto a la habitual presencia de hierbas aromáticas permiten elaborar guisos, estofados y carnes horneadas o a la parrilla que harán que nos chupemos los dedos mientras regamos el almuerzo o la cena con vinos del país más que aceptables.

La música y el folclore albaneses tampoco nos dejarán indiferentes. Albania es uno de los países balcánicos con una cultura popular más rica y sus canciones, poesía y coloridas vestimentas convierten las fiestas locales en un auténtico disfrute de las tradiciones autóctonas. En la música albanesa tradicional destacan los cantos de una sola voz en el norte mientras en el sur es típica la música coral, a cappella o acompañados de instrumentos diversos, ya sean gaitas o algunos instrumentos típicos albaneses como ellahuta o el çifteli.

Gastronomía especializada en carnes asadas y estofados

Gastronomía especializada en carnes asadas y estofados

Alamy

AMABILIDAD ALBANESA Y EL AMBIENTE DE TIRANA

Es difícil encontrar en Europa un pueblo más cordial, hospitalario y abierto como el albanés. Su historia y el hecho de que una parte importante de los albaneses vivan fuera del país han reforzado su sentimiento de acogida y amabilidad y hacen que quieran que el visitante se lleve la mejor opinión posible de su país. La comunicación es realmente sencilla ya que pese a que no entenderemos nada de albanés, una gran parte de la poblaciónhabla italiano, la gente joven se defiende generalmente en inglés e incluso algunos hablan algo de castellano, aprendido en gran medida viendo series y telenovelas en televisión.

Por cierto, si han escuchado hablar de Albania a raíz de mafias, droga, prostitución y delincuencia organizada no teman, no verán ningún rastro de ella. La llamada mafia albano-kosovar debe operar fuera de sus fronteras o ser muy discreta porque viajando por el país es realmente difícil sentir su presencia al igual que tampoco existe la picaresca con los turistas extranjeros, algo digno de valorar hoy en día.

Ambiente en Tirana

Ambiente en Tirana

Alamy

Para comprobar el carácter albanés no hay más que dejarse llevar por el ambiente de Tirana. Si bien en el resto del país la vida nocturna es más bien escasa, en la capital la cosa cambia y encontraremos una atmósfera que invita a socializar, especialmente los fines de semana y en verano. Sus mejores cafés, restaurantes, terrazas y elegantes pubs se concentran en el barrio de Blloku y permiten cenar de maravilla por un precio muy contenido, probar el café o la cerveza local (Korça o Tirana) o atrevernos con el raki, la fuerte bebida alcohólica nacional. Si queremos trasnochar, sus divertidos discotecas y clubs (eso si, aún está permitido fumar en los locales) harán las delicias de los noctívagos ya que el carácter amistoso de los albaneses propiciará que podamos conocer gente fácilmente.

El buen ambiente en Albania se contagia

El buen ambiente en Albania se contagia

Alamy

AHORA ES EL MOMENTO DE VISITAR ALBANIA

Pasar unas vacaciones en Albania es mucho más económico que hacerlo en España, incluso sumando el transporte. La mayoría de las conexiones son vía Italia, desde varias ciudades italianas se puede enlazar con compañías de bajo coste que vuelan a Tirana, de momento el único aeropuerto del país. Una vez allí nos daremos cuenta de que los precios son realmente asequibles. Podemos ir a hoteles de gran calidad y comer o cenar en los mejores restaurantes por lo que en España nos costaría hacerlo en alojamientos y locales de categoría media. Lo mismo ocurre con los desplazamientos dentro del país, donde si no se quiere viajar en las habituales furgonetas o autobuses siempre se puede alquilar un coche o contratarlo con chófer pero con cuidado ya que muchos albaneses aún conducen “de aquella manera”.

El mejor momento para descubrir Albania es ahora, mejor en los próximos meses que dentro de unos años. Siempre es mejor visitar un país cuando todavía no es un destino masivo, justo en el momento en el que las infraestructuras turísticas permiten disfrutar de la comodidad pero sin que las hordas de turistas lo invadan. Las autoridades albanesas aún no han apostado por una decidida promoción de sus numerosos atractivos turísticos por lo que Albania aún es un país relativamente desconocido, incontaminado, auténtico y que, sin duda hará que, al terminar nuestra primera visita, enseguida queramos volver.

Berat