Las mayores hazañas de los Juegos Olímpicos (y III)

Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

En nuestras dos primeras entregas hemos recordado a los grandes leyendas del deporte olímpico hasta casi llegar a los años 90, entrando ahora en la época en la que el deporte ha sufrido una profesionalización y globalización mayor y donde hemos asistido al nacimiento de mitos deportivos que han superado el ámbito de sus respectivas disciplinas para convertirse en verdaderos iconos de la cultura popular.

El Dream Team y los dos oros olímpicos de Michael Jordan

Contemporáneo de Carl Lewis, Michael Jordan es considerado sin discusión como el mejor jugador de la historia del baloncesto, con seis anillos de la NBA con los Chicago Bulls destacando entre sus innumerables logros individuales. Pero Jordan también tiene una sobresaliente historia como miembro del equipo olímpico de Estados Unidos. Con tan sólo 21 años, cuando aún era universitario, formó parte de la selección campeona en Los Ángeles 84 ante España y, posteriormente, en 1992 se alineó en el primer equipo olímpico de EEUU con profesionales de la NBA. En aquel mítico Dream Team, Jordan jugó junto a Magic Johnson, Larry Bird, David Robinson o Patrick Ewing. Aquel conjunto irrepetible pasó a la historia de los JJOO al conseguir el oro con una superioridad asombrosa como prueba la media de 44 puntos de diferencia sobre sus rivales, algo que no se ha superado desde entonces. Lo curioso es que, al haber sido ya campeón olímpico en 1984, Jordan no tenía intención de acudir a Barcelona 92 pero los ruegos de sus compañeros, en especial de Magic Johnson, hicieron que, afortunadamente, reconsiderara su decisión.

Vitaly Shcherbo, el gimnasta que deslumbró al mundo en Barcelona 92

Tras la desintegración de la URSS, en Barcelona 92 las hoy ex Repúblicas Soviéticas acudieron a los Juegos Olímpicos bajo la bandera del Equipo Unificado, del que ya no formaban parte las Repúblicas Bálticas pero sí Bielorrusia, nación del gimnasta que logró algo no igualado por ningún otro gimnasta en la historia. Con solo 15 años Vitaly Scherbo ya formaba parte del equipo nacional de la Unión Soviética y con 18 ya fue tricampeón europeo y consiguió su primer diez. Pero su gran momento llegó en los primeros y únicos Juegos que hasta ahora ha organizado España dominando la gimnasia masculina de forma incontestableDe ocho medallas posibles, Scherbo ganó seis, todas de oro, incluyendo la competición individual. El resto de títulos llegaron en la competición por equipos y en las finales de anillas, salto, barras paralelas y caballo con arcos. Scherbo fue la estrella de los JJOO de Barcelona y su hazaña logrando seis oros sólo ha sido superado por los nadadores Mark Spitz y Michael Phelps. Un año más tarde Scherbo se casó y fue padre y poco después se mudó a Estados Unidos por la inestabilidad en su país. Allí, en 1996 su mujer tuvo un accidente de coche que la mantuvo un mes en coma. Scherbo dejó de entrenarse, ganó peso y coqueteó con el alcohol, pero aún así, tras recuperarse su mujer, logró llegar a los Juegos de Atlanta para conseguir cuatro medallas de bronce. Un año después sufrió un accidente de moto y puso fin a su carrera deportiva con tan sólo 25 años.

Con sólo 20 años Scherbo logró seis oros olímpicos en Barcelona 92.
Con sólo 20 años Scherbo logró seis oros olímpicos en Barcelona 92.
Birgit Fischer, la kayakista olímpica eterna

Probablemente la kayakista alemana Birgit Fischer es la menos conocida de nuestras leyendas olímpicas pero su trayectoria vital y profesinal no tiene desperdicio. Nacida en la República Democrática alemana, consiguió sus primeros éxitos bajo el régimen comunista siendo tres veces campeona y una subcampeona olímpica en K1, K2 y K4 500 metros, la primera de ella en Moscú 80. Tras la caída del muro de Berlín pasó a competir con la Alemania unificada desde Barcelona 92 a Atenas 2004 sumando otros cinco oros y tres platas olímpicas para un total de ocho oros y cuatro platas convirtiéndose en una de las deportistas olímpicas más laureadas. Lo curioso de Fischer es que participó en seis Juegos Olímpicos entre los años 1980 y 2004 (pudieron ser siete de no ser por el boicot a Los Angeles 84) habiendo sido la campeona más joven y de mayor edad en el piragüismo, con 18 y 42 años respectivamente, y siendo la primera deportista en la historia olímpica en ganar dos o más medallas en cinco Juegos diferentes.

Birgit Fischer es una de las grandes leyendas de la historia de los JJOO.
Birgit Fischer es una de las grandes leyendas de la historia de los JJOO.
Michael Phelps, el deportista más laureado de la historia

La natación del siglo XXI tiene un nombre por encima de todos, el de Michael Phelps. El “tiburón de Baltimore” ha dejado atrás todos los logros individuales en los Juegos Olímpicos en número de medallas conseguidas con 28 preseas, 23 de ellas de oro, si bien es verdad que la natación permite competir en más pruebas que otros deportes individuales. En 2004, con tan sólo 19 años, Phelps consiguió seis medallas de oro y dos de bronce en la segunda mejor actuación de un deportista en un sólo Juego Olímpico, superado solamente por Mark Spitz y sus siete oros en Múnich 1972. Su leyenda se incrementó cuatro años después en Pekín añadiendo a su botín olímpico otros ocho oros en su actuación más portentosa. Pero el hambre del nadador estadounidense no quedó ahí y en Londres 2012 sumó cuatro oros y dos platas convirtiéndose ya en el deportista más laureado de la historia olímpica. Tras Londres Phelps se retiró y pasó por momentos personales complicados pero prometió volver y lo ha hecho como ningún deportista tras su retirada consiguiendo cinco oros y una plata en los JJOO de Río, convirtiéndose además en el primer nadador con más de treinta años en ser campeón olímpico. Con un hijo de unos meses y a punto de casarse, Phelps ha jurado que definitivamente ha colgado el bañador.

Usain Bolt, el triple triplete de la velocidad olímpica

Usain Bolt ha conseguido en los Juegos de Río algo hasta ahora no logrado jamás por un velocista; vencer en las tres pruebas de velocidad durante tres JJOO consecutivos. Es decir, en los 100, 200 y el relevo 4×100 metros. Si bien desde 2012 Bolt no se ha acercado a sus asombrosos récords del mundo, ha sido competitivo planificando sus temporadas de cara a las grandes citas, los mundiales y Juegos. Tras haber logrado dos platas en el mundial de 2007, Bolt asombró al mundo con sus records estratosféricos en Pekín 2008. En suelo chino, Bolt hizo 9,68 en 100 metros, 19, 31 en 200 y 37,10 con Jamaica en el 4×100 estableciendo tres increíbles plusmarcas mundiales. Al año siguiente en el mundial de Berlín superaría las de 100 (9,58) y 200 (19,19) volviendo a sorprendernos a todos. Desde entonces no ha podido superar sus propios récords al haber perdido su punta de velocidad terminal pero ha seguido cosechando éxitos en cada campeonato y así, en Londres 2012, volvió a superar a todos sus rivales y, en el relevo con Jamaica, consiguió una nueva plusmarca mundial con 36,84. Posteriormente Bolt ha tenido lesiones y problemas de espalda que le han impedido correr en reuniones regularmente reservándose para las grandes competiciones y para conseguir su objetivo final, el triplete olímpico en Río para igualar los nueve oros en atletismo de Carl Lewis y Lasse Viren. Bolt ha declarado que estos han sido sus últimos Juegos Olímpicos aunque Phelps también lo dijo tras Londres 2012 y volvió cuatro años después por lo que no es totalmente descartable que el rayo jamaicano intente el más difícil todavía en Tokio 2020.

 Mo Farah, el nuevo rey del fondo atlético

La historia del británico de origen somalí Mohamed Farah bien podría ser plasmada en una película. Tras haber nacido en uno de los países más convulsos del mundo, abandonó Somalia con tan sólo 10 años para recalar en Yibuti, donde vivía su padre, y posteriomente llegar a Londres. Allí, su profesor de educación física detectó su talento para el atletismo y, si no ha sido un prodigio especialmente precoz, empezó a destacar internacionalmente en el europeo de Barcelona de 2010 donde consiguió su primer doblete en 5.000 y 10.000 metros, algo que casi consigue de nuevo en el mundial al año siguiente siendo plata en los 10 kilómetros. Pero cuando Farah asombró realmente al mundo atlético fue al año siguiente ofreciendo a los aficionados británicos el doblete olímpico en fondo, una hazaña que ha vuelto a repetir en Río de Janeiro, algo sólo conseguido en dos Juegos Olímpicos consecutivos por el finlandés Lasse Viren. El dominio de Mo Farah en el fondo atlético actual es tal que ha ganado sus 10 últimas carreras en 5.000 y 10.000 en grandes campeonatos (JJOO, mundiales y europeos) superando las proezas conseguidas por los etíopes Gebreselassie y Bekele.

Las mayores hazañas de los Juegos Olímpicos (II)

Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Si en nuestra primera entrega sobre las grandes leyendas de los Juegos Olímpicos comenzamos con el “finlandés volador” Paavo Nurmi para llegar hasta el mítico boxeador cubano Teófilo Stevenson, en esta segunda parte lo hacemos con otro finés ilustre, Lasse Viren, y llegamos hasta los años 90 repasando las carreras de glorias olímpicas como Nadia Comaneci, Nikolai Andriánov, Sebastian Coe o Carl Lewis y acontecimientos históricos como la polémica primera derrota en baloncesto de Estados Unidos en unos Juegos Olímpicos.

Lasse Viren, el finlandés de los cuatro oros en 5.000 y 10.000

Con tan sólo 23 años, el finlandés Lasse Viren se convirtió junto a Mark Spitz en la gran estrella de los JJOO de Múnich en 1972 al lograr el doblete en el fondo con sendos oros en los 5.000 y 10.000 metros, con récord del mundo (27:38) en esta última prueba, un logro increíble ya que se cayó a las 12 vueltas para conseguir retomar la cabeza de la prueba, vencer y establecer la plusmarca mundial. Heredero de Paavo Nurmi, hasta entonces era el cuarto atleta en conseguir el doblete pero, cuatro años más tarde en Montreal, se convertiría en el único de la historia en hacerlo durante dos Juegos consecutivos. Viren se preparó a conciencia para intentar igualar la proeza de Zatopek ganando los 5.000, los 10.000  y la maratón en unos mismos JJOO. Finalmente  ganó el oro en los 5.000 y en los 10.000 pero sólo pudo ser quinto en la maratón ya que se disputó tan sólo 18 horas después de la final de los 5.000. Acusado de hacerse auto transfusiones cuando el dopaje sanguíneo aún no era ilegal, una editorial alemana le ofreció un millón de dólares si ofrecía su versión, algo que Viren aceptó negando que jamás se hubiera dopado por lo que la editorial finalmente retiró su oferta. Sarcástico como pocos, cuando era interrogado por su secreto Viren respondía que tomaba leche de reno. Retirado tras los JJOO de Moscú en 1980, donde aún fue quinto en los 5.000, Lasse Viren está considerado como uno de los grandes atletas de la historia y es enormemente popular en Finlandia donde es diputado en el Parlamento.

La primera y polémica derrota de EEUU en baloncesto en Múnich 72

Tras el secuestro con resultado fatídico de los atletas israelíes a manos de “Septiembre negro”, los Juegos de Múnich 72 intentaron recobrar la normalidad para afrontar uno de sus grandes momentos. Estados Unidos, invicta en el torneo de baloncesto a lo largo de todos los Juegos Olímpicos (desde Berlín 1936), se enfrentaba en la final a la potente URSS de Alexander y Serguéi Belov. La igualdad era máxima y EEUU lideraba el marcador por un punto. Quedaban tres segundos para el final y los soviéticos los consumieron sin poder siquiera sacar de banda. Pero los árbitros ordenaron repetir la jugada porque la URSS había pedido tiempo muerto. Los tres segundos volaron de nuevo sin éxito para la URSS pero los colegiados ordenaron volver a repetir el saque por un error de la mesa de anotadores. Esta vez, los tres segundos permitieron que el balón llegara a Alexander Belov, que fintó a dos rivales y anotó sobre la bocina el 51-50 para la URSS. La delegación estadounidense apeló y cinco miembros del Comité Olímpico votaron: los votos de Italia y Puerto Rico fueron a favor de EEUU y los de Bulgaria, Cuba y Rumanía para la URSS. Estados Unidos nunca reconoció su primera derrota olímpica y más de cuarenta años después las medallas todavía siguen en una caja fuerte de un banco de Zúrich.

Nikolái Andriánov, la leyenda de la gimnasia rusa

El gimnasta Nikolái Andriánov debutó olímpicamente en los Juegos de Múnich 72 para comenzar a asombrar con su primera medalla de oro en suelo. Pero su gran momento llegó en la siguiente edición, la de Montreal, donde fue el deportista que más medallas consiguió, nada menos que siete, con cuatro oros, dos platas y un bronce. Sus cuatro oros sólo pudieron ser superados por el bielorruso Vitaly Shcherbo en Barcelona 92 con seis, si bien su carrera fue más corta. Andriánov todavía participó en unos terceros Juegos, en los de su país en 1980, ganando allí dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce. Poco después se retiró para dedicarse a entrenar jóvenes y posteriormente terminó haciéndolo en Japón donde ayudó a crear la prestigiosa escuela nipona si bien una enfermedad degenerativa terminó con su vida con tan sólo 58 años. En total Andriánov logró en su carrera siete oros, cinco platas y tres bronces, siendo el gimnasta con más medallas en la historia de los JJOO y el tercer deportista más laureado tras la también gimnasta Larisa Latynina y el nadador Michael Phelps.

El gimnasta ruso Nikolai Andrianov es el tercer deportista con más medallas olímpicas.
El gimnasta ruso Nikolai Andrianov es el tercer deportista con más medallas olímpicas.
Nadia Comaneci, la primera gimnasta diez

La gimnasta rumana Nadia Comaneci consiguió, con tan sólo 14 años, pasar a la historia olímpica logrando el primer diez otorgado por los jueces en los JJOO de Montreal 76, un hecho del que se acaban de cumplir 40 años. Le menuda gimnasta dejó boquiabiertos a espectadores y jurado con su ejercicio de barras asimétricas consiguiendo la perfección absoluta a juicio de quienes otorgan las puntuaciones, algo insólito ya que hasta entonces la máxima puntuación otorgable era 9.95. En los Juegos canadienses, Comaneci logró tres oros, una plata y un bronce que amplió cuatro años después en Moscú con otros dos oros y dos platas hasta conseguir un total de nueve medallas olímpicas de las cuales cinco fueron de oro, por lo que está considerada una de las mejores gimnastas de todos los tiempos. Tras huir del régimen comunista rumano, Comaneci se mudó a Estados Unidos y se convirtió en ciudadana estadounidense al casarse con un ex gimnasta norteamericano, abrió un gimnasio y una empresa de equipamientos gimnásticos que además produce una línea de ropa. La ex gimnasta también mantiene una intensa como miembro de varias asociaciones y colabora con organizaciones filantrópicas.

Las cuatro medallas en el medio fondo de Sir Sebastian Coe

Existen deportistas olímpicos más exitosos que Sebastian Coe pero la leyenda del mediofondo británico es tan respetado por lo conseguido fuera de las pistas como por lo logrado en ellas. Coe fue campeón olímpico de 1500 metros en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984 y logro la medalla de plata en los 800 metros en ambas ediciones destacando especialmente sus duelos fratricidas con su compatriota Steve Ovett en la cita moscovita y con el brasileño Joaquim Cruz y su paisano Steve Cram en la cita angelina. Además, Coe superó 12 récords del mundo a lo largo de su carrera y, tras retirarse, comenzó una carrera política en la que fue elegido miembro del Parlamento británico. Posteriormente fue el impulsor y el director de la candidatura de Londres para los JJOO de 2012 y, tras lograrlo, fue nombrado presidente del Comité Organizador. Hace tan sólo un año Coe fue elegido presidente de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) y sueña con ser nombrado en un futuro presidente del Comité Olímpico Internacional.

Los nueve oros de Carl Lewis, “el hijo del viento”

Las mismas cuatro medallas de oro que logró Jesse Owens en Múnich en 1936 (100, 200, longitud y 4×100) fueron igualadas por Carl Lewis en Los Ángeles 1984 aunque en este caso siempre quedará la duda de si las hubiera logrado sin el boicot de la URSS y el resto de los países de la órbita comunista en plena guerra fría. La cosecha del “hijo del viento” no se detuvo allí ya que en Seúl 88 sumó dos oros (100 y longitud) y una plata (200), dos más en Barcelona 92 (4×100 y longitud) y un último en Atlanta 96 también en el salto para convertirse, con sus nueve medallas de oro, en el atleta más laureado de la historia, un registro que puede ser igualado en Río 2016 por el jamaicano Usain Bolt. Si bien fue prácticamente intratable en las pistas, fuera de ellas su carrera como actor y cantante no ha terminado de despegar.

Continuará…

Las mayores hazañas de los Juegos Olímpicos (I)

Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Si hay algo que caracteriza al ser humano es que siempre ha sido capaz de superar sus límites logrando lo que hasta ese momento parecía imposible. El deporte es una de las mejores pruebas ya que habitualmente asistimos a gestas antes solo soñadas y continuamente vemos como se siguen superando récords que parecían insuperables. Ahora que estamos en plena disputa de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro queremos recordar las grandes hazañas deportivas que más impresionaron al mundo en la mayor competición deportiva.

Paavo Nurmi, el finlandés volador, el mejor atleta de la historia olímpica

El finés Paavo Nurmi fue la primera gran figura de los Juegos Olímpicos y, hasta hoy, es el atleta con más medallas, doce y más oros, nueve y uno de los deportistas olímpicos más laureados. Participó en tres JJOO (Amberes 1920, París 24 y Ámsterdam 28) y aún hubiera podido hacerlo en Los Ángeles 1932 pero no le dejaron al acusarle de haberse hecho profesional ya que entonces el deporte olímpico era amateur. Lo más meritorio de Nurmi es que consiguió sus éxitos en distancias desde los 1500 metros hasta los 10000 por lo que está considerado como el mejor fondista y mediofondista de todos los tiempos. Además logró hazañas como vencer en el 1500 y el 5000 de los JJOO de París con media hora de diferencia y consiguiendo los dos récords del mundo en un día tan caluroso que, desde entonces, se suspendieron para siempre las pruebas de campo a través. El COI le exoneró de toda culpa en la controversia sobre su profesionalismo y fue honrado para encender el pebetero olímpico en Helsinki 52. Nurmi es considerado un héroe en Finlandia y, tras su muerte en 1973, fue homenajeado con un funeral de estado.

Jesse Owens, el atleta negro que avergonzó al nazismo en Berlín 36

Jesse Owens fue el décimo hijo de una familia que tuvo que emigrar del sur de EEUU hacia Cleveland huyendo de la segregación racial. Tras recoger algodón y ejercer otras ocupaciones precarias, empezó a destacar pronto como atleta y su gran momento llegó en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1936. Con 23 años Owens consiguió una hazaña hasta entonces inaudita en el atletismo logrando cuatro oros olímpicos (100, 200, 4×100 y salto de longitud) haciendo crecer aún más su leyenda al conseguirlos en la Alemania nazi y con los jueces perjudicándole claramente en la prueba de salto. Tras la entrega de medallas supuestamente Hitler le negó el saludo como campeón olímpico, si bien el propio Owens negó posteriormente este hecho afirmando hacer recibido su felicitación.

Jesse Owens simbolizó la lucha contra la segregación racial en la Alemania nazi.
Jesse Owens simbolizó la lucha contra la segregación racial en los JJOO de Berlín.

En cambio, la mayor humillación la sufrió Owens poco después, al ser expulsado del equipo olímpico por el COI sin razón aparente mientras a su vuelta a EEUU no fue recibido por el presidente Roosevelt, inmerso en campaña electoral y temiendo el efecto que el acto podría provocar en el electorado segregacionista. Además, pese a ser un héroe nacional y representar como pocos el sueño americano, el atleta debía quedarse en su país en los hoteles segregados como los demás afroamericanos y tan sólo recibió la medalla presidencial de la libertad pocos años antes de su muerte. Recientemente la vida de Owens ha sido llevada al cine en la película “El héroe de Berlín”.

 Emil Zátopek, la locomotora humana que dominó el fondo en Helsinki 1952

El atleta checoslovaco Emil Zátopek es una de las grandes figuras de la historia olímpica. Tras trabajar en una fábrica de calzado, su ingreso en el ejército le permitió empezar a practicar el atletismo y, unos años después, acudió a los JJOO de Londres 1948 para imponerse en los 10.000 metros y ser subcampeón en los 5.000. Convertido en héroe nacional e icono del régimen comunista checo, la “locomotora humana” consiguió cuatro años después en Finlandia una hazaña jamás igualada en el fondo mundial. En tan solo una semana consiguió el oro en 5.000 y 10.000 metros y venció en la maratón. Retirado y con el rango de coronel, Zátopek apoyó la Primavera de Praga, un hecho que provocó que fuera expulsado del ejército y del Partido Comunista, obligándole incluso a trabajar como barrendero para subsistir. Unos años después se retractó y el régimen comunista rehabilitó su figura.

Larisa Latýnina, la deportista más laureada en la historia olímpica

La gimnasta ucraniana Larisa Latynina es la mujer más laureada de la historia olímpica con dieciocho medallas en gimnasia artística, nueve de oro, cinco de plata y cuatro de bronce y hasta los JJOO de Londres 2012 fue la mayor medallista olímpica de la historia, cuando fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Latynina participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, Roma 1960 y Tokio 1964.

Larysa Latinina sigue siendo la mujer con más medallas en la historia de los JJOO.
Larysa Latinina sigue siendo la mujer con más medallas en la historia de los JJOO.
Abebe Bikila, primer africano medallista y campeón descalzo del maratón de Roma 1960.

Hoy en día nos hemos habituado al dominio de los atletas africanos en las pruebas de fondo y en el maratón. Pero no siempre fue así. El etíope Abebe Bikila fue quién comenzó a cambiar la historia deportiva del continente olvidado al ser el primer deportista africano en conseguir una medalla olímpica. Con tan pocos medios para competir que lo hacía descalzo, su victoria en el maratón de Roma significó la superación absoluta, la prueba de que cualquier deportista, por pobre que fuera su país, podía alcanzar la gloria olímpica, estableciendo además un nuevo récord mundial de la prueba. Además, su éxito llegó en el país que había invadido, bajo la mano de hierro de Mussolini, Etiopía 24 años antes, por lo que tuvo sabor reivindicativo.

En los siguientes Juegos, en Tokio 64, Bikila compitió en la prueba tan sólo mes y medio después de haber sido operado de apendicitis. Pero eso no le impidió volver a conseguir el oro superando de nuevo, esta vez con zapatillas, su propio récord mundial por más de tres minutos y dejándolo en 2:12:11. Tras Tokio, Bikila no tuvo suerte en la vida ya que en México 68 tuvo que retirarse por problemas con la altitud y, un año después, tuvo un accidente de coche en Etiopía que le produjo una paraplejia que le hizo morir prematuramente con tan sólo 41 años. Hoy en día, el estadio nacional de Etiopía lleva su nombre para honrarle.

El récord del mundo más increíble de los JJOO, los 8,90 de Bob Beamon en México 1968

Bob Beamon era un joven y prometedor saltador de longitud estadounidense que acudía a México 68 con una mejor marca de 8.33 metros. Pero a pesar de ser uno de los aspirantes al oro, nada hacía presagiar lo que conseguiría en la final de la prueba ya que había sufrido para clasificarse para la misma y porque se enfrentaba a los dos anteriores campeones olímpicos, su compatriota Ralph Boston y el británico Lynn Davies. Aquel 18 de octubre, a 2250 metros de altura en Ciudad de México, Beamon consiguió un primer salto que dejó a todos atónitos, a él mismo el primero ya que no se dio cuenta hasta pasados unos cuantos segundos de lo que había hecho. La medición indicaba 8,90 metros, una marca que pulverizaba el récord anterior superándolo en 55 centímetros, un mundo. Los jueces tuvieron que comprobar manualmente la medición ya que el aparato utilizado no llegaba hasta la última marca que Beamon dejó en el foso de arena. El salto adelante en la prueba fue tal que su récord tardó 22 años en ser superado, concretamente hasta el mundial de Tokio en 1991 cuando fue superado por el también estadounidense Mike Powel con 8,95 si bien la marca de Beamon aún sigue siendo el récord olímpico. Y lo que es más curioso es que tras ese día, Beamon, que tan sólo tenía 22 años, no volvió a saltar nunca más de 8,22.

Los siete oros de Mark Spitz en Múnich 1972

Si bien su gesta ha sido hoy superada por el también estadounidense Michael Phelps, los siete oros del bigotudo Mark Spitz en los Juegos de 1972 supusieron en su momento la mayor hazaña olímpica individual. Spitz ya había avisado en los Juegos anteriores en México de lo que era capaz al logar dos oros, una plata y un bronce pero en Múnich asombró al mundo con un dominio absoluto de las siete pruebas en las que participó. Además Spitz consiguió el récord mundial en todas distancias que nadó (100 y 200 libre, 100 y 200 mariposa , relevos 4×100 y 4×200 libre y 4×100 medley). Tras su hazaña, el nadador californiano se retiró de la competición con tan sólo 22 años si bien cerca de los cuarenta intentó retornar a las piscinas con más pena que gloria.

El gran mito del boxeo olímpico, el tricampeón cubano Teófilo Stevenson

En Río 2016 por primera vez compiten boxeadores profesionales en los JJOO por lo que, para algunos, es una disciplina con menos “valor” que deportes en los que compiten los mejores deportistas de su especialidad mientras para otros hasta ahora mantenía el espíritu amateur que hasta hace no tanto caracterizaba a la cita olímpica. Aún así, el prodigio cubano Teófilo Stevenson está presente en la historia del olimpismo con sus tres oros consecutivos en los pesos pesados en Múnich 72, Montreal 76 y Moscú 80. Lo curioso de Stevenson es que rechazó numerosos contratos millonarios como profesional ya que tan sólo quería representar a su país, por lo que en la isla caribeña es un auténtico ídolo nacional.

Continuará…