La crisis desnuda al deporte español

El deporte no es ajeno a la crisis económica y, en los últimos años, cada vez son más los clubes o los profesionales que se encuentran desamparados ante la retirada de patrocinadores y ayudas  ya que los ingresos por entradas y abonos son insuficientes para cubrir sus presupuestos. La reciente desaparición de un histórico del balonmano español como el Atlético de Madrid (heredero del triunfal Ciudad Real) ha impactado a los aficionados este verano y, poco después, sólo la aportación in extremis de Fernando Alonso ha permitido que un clásico del pelotón ciclista internacional como el Euskaltel Euskadi pueda seguir existiendo. El gran gesto del piloto permitirá al veterano equipo vasco seguir compitiendo aunque ahora debe encontrar un nuevo patrocinador y, por tanto, cambiará de nombre y estará radicado en Asturias. Pero la aparición de un mecenas a última hora suele ser la excepción y no la norma.

La alegría de la Copa del Rey le duró poco al Atlético ya que poco después desapareció.
La alegría de la Copa del Rey le duró poco al Atlético de Madrid de balonmano ya que poco después desapareció.

 

Los equipos que la crisis se ha llevado 

En los últimos años los problemas económicos han aflorado en prácticamente todos los deportes en España y son numerosos los clubes que se han visto obligados a desaparecer o refundarse. Por recordar sólo algunos casos, en fútbol el histórico Salamanca ha desaparecido y se ha refundado bajo un nuevo nombre y estructura, algo que no ha contentado en absoluto a sus seguidores. Otros equipos también han perdido la categoría por sus deudas como el Guadalajara, Puertollano, Ceuta, Denia, Palencia y Badajoz, algo que podría afectar próximamente a más clubes de primera y segunda división ya que las deudas de la mayoría con Hacienda son ingentes y sólo el trato de favor de la administración impide que aún puedan quebrar más. En baloncesto, el en su momento poderoso Akasvayu Girona se vio directamente afectado por la crisis inmobiliaria ya que su mecenas era una constructora que ante la crisis cortó por lo sano su apoyo abocando al equipo a su desaparición. Algo que evitó in extremis el Lucentum Alicante, que ante sus penurias económicas tuvo que vender su plaza en la ACB al Club Baloncesto Canarias, un fenómeno que viene repitiéndose en la liga de baloncesto. Además, otros equipos están a la espera de un patrocinador salvador como el Club Baloncesto Valladolid.

Pero los problemas económicos se han cebado especialmente con el deporte femenino por su menor capacidad para generar ingresos, algo debido en gran parte a la falta de atención mediática (su presencia en los medios de comunicación en España es de poco más del 2%). En el baloncesto español, el club más laureado de su historia, el Ros Casares Valencia, tuvo que volver a las categorías base justo después de proclamarse campeón de liga y de Europa, un auténtico drama.

Tras ser campeón de Europa, el Ros Casares se vió obligado a desaparecer de la máxima categoría por problemas económicos.
Tras ser campeón de Europa, el Ros Casares desapareció de la máxima categoría por problemas económicos.

Dos de los deportes que más han sufrido la crisis han sido el balonmano y el voleibol, que han visto como numerosos clubs históricos desaparecían. En balonmano, además del Atlético de Madrid, también lo han hecho en los últimos años el San Antonio de Pamplona, el equipo de Santander o el de Torrevieja mientras históricos como Valladolid o León subsisten con muchas dificultades a la vez que  continúa el éxodo de estrellas hacia el extranjero. En el femenino, el equipo de Elda abandonaba la máxima categoría y hacían lo mismo sus compañeras de Burgos y Cantabria en voleibol, lo mismo que ha ocurrido con el Guadalajara en categoría masculina.

Los clubes de los deportes más humildes, pese a necesitar un menor presupuesto para sobrevivir, también sufren la crisis y la fuga de patrocinadores que, en situaciones de penuria económica, en lo primero que recortan es en publicidad y esponsorizaciones. Entre ellos, el Club de Tenis de Mesa Caja Granada, el más exitoso de la historia del ping-pong nacional y que firmó su defunción al retirar su patrocinio la entidad financiera que le daba nombre. Y es que las Cajas de Ahorros, grandes mecenas en su momento de muchos equipos, han ido retirando sus patrocinios paulatinamente tras sus fusiones y la reestructuración del sector.

El copago llega a las federaciones deportivas

Pero los problemas no sólo afectan a los clubes. Los recortes a todos los niveles en la administración también han afectado a los deportistas internacionales. Las becas de Ayuda al Deporte Olímpico han sufrido recortes y si antes un buen resultado (medallista o finalista) aseguraban la beca ADO hasta los siguientes Juegos, ahora son renovables desde el segundo año en función de los resultados conseguidos en cada gran campeonato. Y al igual que la administración tiene retrasos a la hora de pagar a sus proveedores, lo mismo ocurre con estas becas. Como prueba, Saúl Craviotto, medallista de plata en piragüismo en Londres y recientemente bronce mundial que asegura llevar nueve meses sin cobrar su beca ADO. Un caso parecido al del gimnasta Isaac Botella, sexto en la final de salto de Londres, sin cobrar desde enero y que recientemente declaraba que tenía que pedir dinero a sus padres hasta que le pagaran lo que le corresponde por su beca olímpica.

Saúl Craviotto, doble medallista olímpico, ha estado nueve meses sin cobrar su beca ADO.
Saúl Craviotto, doble medallista olímpico, ha estado nueve meses sin cobrar su beca ADO.

Y si los medallistas o finalistas olímpicos se han visto perjudicados, los que no llegan a esa categoría, aún más. Recientemente tres gimnastas españolas (Eugenia Onopko, Natalia García y Andrea Pozo) y sus familias han tenido que pagar de su propio bolsillo su asistencia al campeonato del mundo de gimnasia rítmica de Kiev, un problema al que también se enfrenan los judocas españoles o los jugadores de hockey sobre hierba, badminton o piragüistas como Carlos Pérez Rial, campeón olímpico en Pekín 2008 y que hace poco se quejaba amargamente. Y es que las Federaciones de deportes minoritarios han visto sus presupuestos drásticamente recortados y cada vez optan más por fórmulas de copago para acudir a los campeonatos. Incluso disciplinas más mayoritarias se ven también afectadas, como el atletismo en el caso de Fani Fortes, campeona de España de heptatlón y a quien, tan solo una semana después de obtener su título, se le retiraba la beca que le permitía entrenar en el Centro de Alto Rendimiento de San Cugat del Vallés (Barcelona). 

 El ingenio para buscar la supervivencia

Así, los clubes buscan todo tipo de iniciativas para encontrar un patrocinador y poder sobrevivir. Y los deportistas, ante la posibilidad de perder su empleo y tener que abandonar su vocación, hacen lo posible para ayudar a encontrar los fondos necesarios. Uno de los últimos ejemplos, el del club de hockey patines Igualada, cuyas jugadoras han posado semidesnudas en busca de un patrocinador y de recaudar fondos para poder participar en la OK Liga. Su eslógan, de lo más explícito: “No nos dejes en pelotas, danos vida”.

Otros equipos también han tenido que utilizar la imaginación para poder sobrevivir. Por ejemplo, el equipo ciclista femenino Bizkaia Durango tuvo que recurrir a realizar sorteos para poder recaudar fondos y participar así en el último Giro de Italia, ya que el ciclismo femenino palidece al lado del masculino en España. Otro caso curioso ha sido el del Básquet Manresa que, antes de encontrar un patrocinador, llegó incluso a promover un crowdfunding para recaudar dinero. Entre sus recompensas ofrecían a los mecenas entrenar o viajar con los jugadores del equipo.

La esperanza del empujón olímpico y la ley de mecenazgo

Sin duda Madrid 2020 podría ser la tabla de la salvación a la que se agarren muchos clubes y deportes para poder sobrevivir. Especialmente las disciplinas minoritarias, aquellos que solo aparecen en los medios y tienen repercusión cuando llegan los Juegos Olímpicos cada cuatro años y que son los que más apoyo público necesitan. Así, el deporte volvería a recibir una inyección económica estatal y los patrocinadores sin duda estarían más motivados para invertir en él. Otro pilar para su recuperación debería ser la tan prometida y todavía sin aprobar Ley de Mecenazgo, siempre que incluya incentivos fiscales para los que invierten en un deporte necesitado de buenas noticias económicas porque que las relativas a los éxitos ya las aportan los deportistas.

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